Durante la temporada de verano, las piscinas se llenan de niños y éstas se convierten en un foco de riesgo de accidentes en piscinas si no se toman una serie de precauciones. En este post te vamos a dar una serie de pequeños consejos para intentar evitar el ahogamiento de los más pequeños.
El ahogamiento y el ahogamiento parcial, con daños cerebrales, son dos de los accidentes más habituales en los recintos acuáticos y una de las principales causas de muerte en el mundo, de ahí la importancia de su prevención.
Son los niños los que presentan una menor tasa de recuperación cuando se produce un ahogamiento. Las estadísticas muestran que la supervivencia en el caso de los más jóvenes depende en mayor medida de la eficacia del rescate y de la reanimación inicial que de la atención hospitalaria posterior.
Según datos de la ‘Guía para la Seguridad en Recintos de Ocio Acuáticos’ de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de los estudios de ahogamiento accidental se han centrado en los niños, y en algunos países se ha determinado como la causa principal de muerte por lesiones entre los grupos de edad más jóvenes.
Una rápida intervención es fundamental para evitar el ahogamiento y sus fatales consecuencias. Por lo tanto, te recomendamos que cuando vayas con tus hijos o con niños pequeños a una piscina tengas en cuanta las medidas que exponemos a continuación:
Además de seguir esta serie de consejos, conviene dotar a la piscina de un equipamiento específico en pos de mejorar su seguridad.
Está demostrado que la instalación de vallas de seguridad evitan en un 50% los ahogamiento de niños, ya que impiden su acceso al vaso de la piscina si no es con el permiso de un adulto. Estas protecciones deben ser de al menos 1,2 metros de alto, menos de 10 cm de distancia al suelo y carecer de puntos de apoyo que permitan a un niño pequeño a subir.
El uso de rejas en los desagüe que impidan el atrapamiento del cuerpo o el cabello del niño, los desagües duales, el activado por presión de emergencia del cierre para la bomba de agua, el uso de gorros de baño y la no utilización de manguitos o flotadores, son otras de las medidas para evitar el ahogamiento de los más pequeños de las que hablaremos más adelante.
La seguridad no se puede dejar al azar: contar con un Protocolo de Autocontrol sólido no solo es obligatorio por normativa, sino que es la única forma real de prevenir accidentes graves y garantizar la salud de los usuarios. Antes de dar el siguiente paso, te invitamos a conocer cómo estructurar estos procesos de manera eficiente.