Trabajadores y clientes esperan que tanto el lugar de trabajo como la instalación a la que acuden cumplan determinados niveles de limpieza y desinfección. Es más, la actual crisis sanitaria acaecida en todo el mundo como consecuencia del Covid-19 recala en la importancia del protocolo de limpieza y desinfección de instalaciones.
Corregir, conducir, predecir y prevenir. Estas cuatro acciones marcan el rumbo de una plan de mantenimiento y limpieza. De todas ellas, la acción preventiva es la más importante. Si la organización de las tareas de limpieza y desinfección es correcta, entonces se evitaran situaciones correctivas.
La elaboración de un protocolo de limpieza y desinfección se construirá en torno a una periodificación de las tareas diarias, semanales y mensuales. Las acciones programadas se han de cumplir estrictamente pues son un pieza fundamental para lograr la satisfacción del cliente.
La limpieza es el proceso de eliminación de la suciedad y restos orgánicos (polvo, grasa o basura). Igualmente, para acabar con gérmenes nocivos se recurre a la desinfección. Las dos acciones reciben la misma importancia. Realizar una buena limpieza asegura que ningún resto de suciedad neutraliza los efectos del posterior desinfectado.
Ambas tareas mejoran el entorno general, ayudan a prevenir olores desagradables, plagas de insectos o roedores y garantizan la conservación e higiene de los equipamientos industriales.
El protocolo de limpieza y desinfección tiene como objetivo minimizar cualquier riesgo relacionado con la salud de los trabajadores y usuarios de la instalación. Asimismo, el plan debe estar supervisado por un Responsable del área de limpieza y desinfección. Este, se encargará de controlar los productos empleados y de su correcta utilización.
Los protocolos de limpieza y desinfección se elaboran en base a las necesidades higiénicas de cada instalación. De este modo, no presentan las mismas exigencias una instalación acuática que un hotel. No obstante sí que existen puntos comunes entre todos ellos, espacios de uso público donde transitan decenas de personas diariamente, pavimentos de características similares, técnicas de limpieza común, etc.
A la hora de poner en marcha un protocolo de limpieza y desinfección los condicionantes que influirán en su elaboración serán: origen y causa de la suciedad, calidad del agua, estado de la suciedad (adherida, libre o incrustada), material de la superficie, la diferenciación de áreas y el acceso al lugar o equipo de limpieza.
El protocolo de limpieza y desinfección de la instalación contendrá un apartado donde se explique y detalle los métodos de limpieza. Antes de su redacción se analizará los espacios y áreas que componen la instalación, los equipamientos industriales, las tareas susceptibles de limpieza y el personal de mantenimiento disponible.
Partiendo de la base de que cada instalación tienen necesidades diversas, las tareas de limpieza generales más comunes son:
Espacios y equipos necesitan tareas de limpieza con periodicidades distintas. Esto se debe a la tendencia de ciertos espacios por acumular más suciedad, equipos que generan más residuos o espacios de excesivo tránsito. Por tanto, es conveniente determinar la asiduidad de limpieza y mantenimiento de cada área. Por ejemplo, una tarea diaria frecuente será la limpieza de superficies de contacto (barandillas, puertas, ascensores, etc.), pavimentos o materiales de uso diario.
Pavimentos o mobiliarios son elementos que se prestan a la estandarización de normas de limpieza. En la búsqueda por reglas generales, en el caso de los suelos destacamos:
Por otro lado, para la desinfección de suelos se procederá de la siguiente manera:
De manera análoga, el mobiliario, excepto salvedades de su composición, resume sus tareas de limpieza en:
En lo que respecta a la elección de los productos de limpieza y desinfección es prioritario conocer de antemano el material del equipo o superficie que se va a higienizar. Además se verificará la documentación o información del producto de limpieza (etiquetado, ficha técnica o ficha de seguridad).
Entre los materiales de limpieza más habituales se hallan: productos químicos (detergentes, desinfectantes, alcoholes, lejía, ozono, etc. ), trapos y mopas, papeleras, bayetas, fregonas, escobas, guantes de goma (obligatorios), bolsas de residuos, carro de transporte, estropajos y esponjas. Incluso, se aconseja que se reserve cada uno de estos materiales para un uso específico.

El empleo de productos químicos es esencial si se desea erradicar con la suciedad. Dependiendo de la naturaleza de los residuos se emplearán productos de limpieza distintos. Los detergentes ácidos se emplean para eliminar la suciedad inorgánica. Dentro del campo de los detergentes ácidos los más habituales son el ácido fosfóricos, ácido nítrico, ácido cítrico y el ácido acético. Los detergentes ácidos desincrustan y disuelven depósitos de minerales pero no la grasa. En cambio, los detergentes neutros se emplean en situaciones donde no es excesivo el incrustado de la suciedad. El uso de detergentes neutros es habitual en la limpieza de azulejos y pétreos.
El objetivo de utilizar desinfectantes químicos es la eliminación de bacterias, virus u hongos. Para ello, antes de decantarnos por uno u otro tipo debemos saber qué tipo de germen deseamos erradicar, el material sobre el que se va a aplicar, el método de aplicación (espuma, pulverización, etc.), la temperatura del lugar de actuación o la materia orgánica presente en la zona de actuación.
La distinción por colores del los materiales de limpieza simplifica la organización de productos. Dado que compartir productos y materiales de limpieza para dos mismas áreas es un uso más que desaconsejable, servirse de una organización de colores es una opción perfecta para facilitar las tareas al personas de limpieza.
Rojos, azules o amarillos. Seleccionaremos los colores y asignaremos cada uno de ellos a la frecuencia o riesgo de infección. Siguiendo esta propuesta, la organización podría quedar del siguiente modo:
Bajo estos criterios, los paños amarillos, por ejemplo, pueden destinarse a aseos (espejos, duchas, dispensadores, grifería, etc.). Los paños rojos para la limpieza de retretes o la higienización de utillaje con bayetas de color azul.
La organización de las tareas de limpieza y desinfección se ha endurecido en el contexto actual. Si antes la programación de estas tareas era prioritaria para una instalación, ahora el grado de exigencia es aun mayor. Con el fin de ayudar en la planificación de estas tareas, el software de Autocontrol Plan te permitirá

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