Cuando disponemos de una piscina o tenemos proyectada su construcción, uno de los primeros aspectos a tener en cuenta es la importante inversión necesaria.
Si la piscina es de uso privado, bien de un único propietario o de una comunidad, el objetivo será aumentar la temporada de utilización prolongando el periodo de disfrute y rentabilizando el dinero invertido. El problema es que cuando la temperatura media diaria del agua de una piscina se encuentra por debajo de los 18oC, la sensación al sumergirse suele ser desagradable. Por lo que una buena opción es la utilización de energías renovables, en este caso calefacción solar, para el calentamiento del agua del vaso.
Por lo general, las instalaciones serán mixtas, dedicadas a la producción de agua caliente sanitaria (ACS) y al calentamiento del vaso de las piscinas. Las instalaciones solares para preparación de ACS y calentamiento de piscina permiten un notable ahorro de combustible. Los requerimientos de temperatura de una piscina van desde los 22oC en una piscina deportiva hasta los 30oC en una para niños.
Para piscinas cubiertas, si se siguen las indicaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la temperatura seca del aire del local será entre 2oC y 3oC mayor que la del agua, con un mino de 26oC y un máximo de 28oC, y la humedad relativa del ambiente se mantendrá entre el 55% y el 70%, siendo recomendable escoger el valor de diseño 60%.
Dado el importante volumen con el que nos encontramos, mantener la temperatura dentro de estos límites requiere de grandes cantidades de energía.
El sistema de calefacción solar de piscina cuenta con los siguientes subsistemas:
La conexión del sistema auxiliar con el sistema solar, en el caso de calentamiento de la piscina, se hará, preferiblemente, en paralelo.
Para las piscinas cubiertas siempre será necesario realizar un calentamiento del agua contenida en el vaso, por lo que además será necesario el apoyo de un equipo auxiliar convencional.
Cuando se trate de una piscina descubierta, tendremos la opción de no contar con algún tipo de calentamiento auxiliar, en este caso sólo tienen una temperatura confortable en algunos meses del año y, rara vez, el agua se encuentra lo suficientemente tibia durante la tarde o muy temprano, por la mañana.
Esto ha significado la necesidad de buscar nuevas alternativas de uso de energía y se ha llegado a la conclusión de que el uso de la energía solar encuentra aquí un campo de aplicación muy interesante, ya que la utilización de la energía solar en forma adecuada y eficiente puede suministrar toda la energía que se necesita para mantener la temperatura de la piscina dentro de un rango aceptable.
Ésta es una de las pocas aplicaciones en donde el costo del equipo solar es equiparable con el de los sistemas tradicionales. Si también se toma en cuenta que la energía solar es gratuita y que no contamina, la opción de calefacción solar para el calentamiento de piscinas se hace mucho más atractiva e interesante.
Debido a las bajas temperaturas de operación de estos sistemas (20-30 oC), se pueden utilizar colectores de energía solar muy sencillos, con tratamiento de pintura negra cuando se trate de una zona con buenas condiciones de irradiación.
Es necesario colocar en la piscina, para la mejora en la eficiencia de la instalación, una manta térmica por las noches que mantenga estable la temperatura del agua.
Para concluir, destacar que, a pesar de la alta inversión necesaria que comentábamos al principio de este artículo, las instalaciones solares, cuentan con una vida útil media de 20 años, prueba de una tecnología fiable y de alto nivel.
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